Demuestra tu lealtad. La lealtad hace referencia a
tu capacidad de proteger a los demás y defenderlos. Debes ser leal en presencia
y, sobre todo, en la ausencia de esa persona.
La confianza es sólida cuando una persona reconoce que
eres leal. Además, puedes construir confianza al preferir el bienestar de esa
persona antes que el tuyo.
Por ejemplo, puedes ganarte la confianza de tu compañero
de trabajo quedándote después de la hora de salida para ayudarle en algún
proyecto, incluso si no recibes crédito por el trabajo que realices.
Mantén tus sentimientos bajo control. Puedes ganarte
el respeto y la admiración de los demás aprendiendo a controlar tus emociones.
Es difícil confiar en alguien cuyas emociones son impredecibles o inestables.
Existe un estudio realizado por la revista Fortuna que
demuestra que aquellos que regulan y expresan sus emociones de manera adecuada
tienen más probabilidades de ganarse la confianza de otros que aquellos que no
lo hacen.

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