5.
Habla con el corazón
Cuando sientas que le has mentido a alguien, ya sea para
evitar que sufra o para exonerarte de una respuesta desfavorable, busca
centrarte en un punto de anclaje. Escoge alguna virtud que tenga esa persona y
enfatízala mientras te comunicas.
Estimula esa ancla de generosidad en lugar de exagerar
las malas noticias que debes transmitir.
Asegúrate de ofrecer tu disposición a escuchar. Puede ser
útil que empieces tus enunciados de la siguiente manera: "Me parece
que" o "Creo que", dejando claro que esta es tu percepción de la
verdad. Con esto demuestras que estás abierto a otros puntos de vista y puedes
ayudar a preservar la confianza en la relación.
A continuación, te presentamos un ejemplo. Si necesitas
hacerle saber a un amigo que ha cometido un error, explícale lo que salió mal
utilizando un lenguaje neutral y sin prejuicios. Concéntrate en sus fortalezas,
el valor de su amistad y, si es posible, la forma en la que puedes redimir la
situación. Luego, pídele su versión de los hechos y escúchalo con atención,
pero no le digas que todo está bien si eso no es cierto.
La conversación puede desarrollarse de la siguiente
manera: "Beryl, creo que has cometido un error significativo en nuestro
último informe. Entiendo que has estado bajo mucha presión con este nuevo
proyecto y sé que este error no opaca tu talento ni tus habilidades. Sin
embargo, creo que deberíamos informárselo al cliente de inmediato y ofrecerle
un nuevo informe".
Manifiesta tus sentimientos. Las personas que solo
transmiten hechos concretos dan la impresión de ser frías y distantes. Este
tipo de actitud no estimula la confianza.
Es probable que pienses que es más sencillo repetir
mecánicamente los hechos tal y como sucedieron según tu perspectiva. Sin
embargo, si no le agregas un poco de compasión y comprensión a tus palabras, la
gente puede llegar a pensar que te regocijas en el sufrimiento ajeno.