4.
Sé
Honesto
Di la verdad siempre que puedas. Existen ciertas
situaciones en las que decir toda la verdad tal vez no sea la opción más ética. Incluso
podría no ser la mejor estrategia para construir confianza en tus relaciones.
Ahora bien, en la mayoría de los casos, la honestidad es realmente la mejor
política.
Quizás el momento más importante para decir la verdad sea
cuando te beneficiarías de una mentira. Si eres capaz de decir la verdad bajo
tu propio riesgo, demuestras que realmente te importa tu relación con la otra
persona. Además, le demuestra que te importa más su bienestar que el tuyo.
Por ejemplo, imagina que un amigo te presta un libro y le
derramas café encima. Podrías decirle que se te perdió o podrías buscar otra
copia y fingir que no pasó nada. Pero es importante que le digas a tu amigo lo
que realmente sucedió. Un libro dañado puede no ser un gran problema, pero el
riesgo de que la verdad salga a la luz (o que tu amigo se dé cuenta de que le
estás mintiendo) hará que se rompa la confianza.
Si mientes, admítelo. Algunas
veces es inevitable mentir. Otras veces pasa sin siquiera pensarlo. Si le
mientes a una persona, lo mejor es que confieses la mentira tan pronto como
puedas. Luego, explícale tus motivos y haz que tu arrepentimiento sea sincero.
Si te descubren, no lo niegues, ya que si lo haces sería
como decir otra mentira y mermarás aún más la confianza.


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